© 2013-2017 Cristina Merino Navarro


miércoles, 20 de noviembre de 2013

A veces, y solo a veces, siento que debería dejarme ir
Dejarme morir un rato, y luego volver aquí, donde te estoy viendo
A través de esa pantalla transparente de medias de rejilla.
Y dejar que mi espasmo dure largo rato y se convierta en baile
Y pierda todo el control de todos los movimientos
Y de vueltas y me vuelva loca y jamás pare y vomite y me maree.
A veces, y solo a veces, creo que me rodea mucha gente
Y de repente me abandonan y me siento muy sola
Y me bebo las sombras que luego me rodean y me acechan.
Y a veces, solo a veces, quisiera poder dejarme ir,
Caminar sobre el fuego para quemar mi alma
Y dejar que las llamas me prendan entera
Porque en mis ojos se esconden mis ganas.
Y solo a veces ocurre esto, porque otras se me olvida
Me pierdo, y no me veo.


22.07.2013.
C. Merino

lunes, 11 de noviembre de 2013

Para J

Cada vez me doy más cuenta. No quiero esto. Y no es que ande perdida, es que las ventanas  se cerraron cuando las puertas también lo hicieron. Los pájaros se quedaron mirándome desde la ventana. Se convirtieron en cuervos, preparados para devorarme. Me siento resignada a quedarme detrás del cristal, esperando a mi muerte, a la carroña que se comerán mis anfitriones. Me siento como una bola mal dada, sin ir en paralelo y sin fuerza. Me lleva la raqueta y se me clava la red. Mi piel parece un mural de pena. Y mis labios son ancianos, como después de comerte pipas saladas. Son tiernos y arrugados y se encuentran perdidos en el nirvana del ensueño. No encuentran el camino, porque mi cuerpo está vivo, pero mi mente se asusta de la realidad sensible. Quién sabe qué ocurrirá entonces. Quién sabe si me despertaré o seguiré bella durmiente. Mis manos tocan a un desconocido. Y mi corazón lo necesita. Aprieto mis sombras contra sus luces. Para no sentirme sola, en medio de este paraje desolador, para este nuevo hogar para mi alma, del que no se puede volver, del que no encuentro la casa.

11.11.2013
C. Merino

sábado, 9 de noviembre de 2013

Ahora te llamamos mentirosa.
Perdimos el tren, juntas, mentirosa.
Lo perdimos y yo me preocupé.
Tú seguiste cantándome Srawberry girl
riéndote, sudando de todo, jodiendo con todo.
Dicen que así es la vida,
que a veces pierdes un tren.
Y quizás suene mejor en otro idioma,
-quizás lo prefieras en francés-
porque este lo entiendes, mentirosa,
y me duele este nombre que ha quedado,
irreconocible,
podrido en mis labios,
como mi fe. En ti.
Y me duele la mentira, la excusa,
la no preocupación por no mantenerte en mi vagón.
C'est la vie, mon amour, que no te duela tanto,
que el transbordo es cansado,
y yo también estoy cansada
yo también soy persona
y no domino la indiferencia como tú.
No domino tus artes.
Perdóname, no las domino.
Perdona mi incomprensión.

09.11.2013
C. Merino

domingo, 3 de noviembre de 2013

Te miraste en el espejo
y te rapaste el pelo
para enterrar las raíces.
Escondiste los orígenes
y los abonaste.
Pero no olía a mierda
olía a la madre Tierra
a la que te encomendaste
cuando los demás dioses no respondieron.
Ella te dio cobijo
cuando los demás dioses te ignoraron.
Lo has escondido todo.
La humanidad bajo tus pies
y tus manos alcanzando el cielo,
que te lo has ganado,
que es tuyo,
que has ascendido a sus pisos blancos
y has acabado con las Olimpias perdidas,
con los errores olvidados.

29.10.2013
C. Merino

viernes, 18 de octubre de 2013

El miedo me atraviesa el corazón
como una aguja poco afilada, que le cuesta penetrarme,
pero que hace que la sangre me empape
como un río que transporta rocas de memorias
y me deja desarmada y desnuda,
helada con la nieve de un invierno reencontrado.
El temor ha penetrado el corazón
y se me ha roto.
Y no he podido recomponer los pedazos
con su sabor a vino añejo.
Mi corazón se ha envenenado
por esos recuerdos que no existieron.
Mi corazón se ha destrozado.
Mi corazón no existe.

17.10.2013
C.Merino

jueves, 10 de octubre de 2013

Reflexiones en lecciones de crítica

Se acabaron los criterios,
no hubo impresiones para hacer juicios.
Perdimos las ideas
las vendimos porque era más fácil vivir bien
era más fácil ser el ratón de la jaula
y hacer punto de cruz mientras ves la televisión.
Todo antes era difícil.
Antes algunos pensábamos.
Nos cansamos de los factores externos
y decidimos dejar de escribir, componer, pintar,
dejar de crear.
Decidimos dejar de vivir
porque era difícil ser uno mismo,
sobre todo cuando eres todo lo demás
y han sido los criterios quienes te crearon.
Se acabó vivir,
respirar.

10.10.2013
C. Merino

lunes, 30 de septiembre de 2013

Me da igual. Me apetecía escribirlo antes del final. J***

Estoy acabando lo que posiblemente sea lo más importante del mundo para mí. No sé si olerá a nuevo, si jamás se gastarán sus palabras. Pero me emociona pensar en ello, pensar que me quedan unos días para realizar parte de mi sueño. Mis ojos se humedecen con el rocío de un amanecer que aún no han visto. Queda aún para redactar agradecimientos. Todo parece quedar lejos a pesar de estar cerca. Mi corazón se encabrita al pensar en el final. No soy culpable de que me vayan a importar más sus páginas, pero quizás Bel es culpable de su insistencia por leerme y por su obsesión de darle este regalo. No sé si le hace más ilusión a ella que a mí. Pero todo esto tiene un origen. Empezar a hacer esto lo provocó una V. Por eso siempre le agradeceré haberme dado la vida con este descubrimiento y jamás permitiré que se corta el contacto. Pero las sombras se ciernen cuando mi querida Petitenhance echa la puerta abajo porque quiere que madure, que madure yo y mi escritura, que aprenda del ahora además del pasado, que descubra lo que sus ojos ya han visto. Su marea después de la tormenta de leerme es una calma para mi alma, porque siempre aspira más, y su voz ayuda a elevar mis alas. Y qué ocurre cuando empiezas a culturizarte en la élite de la supuesta educación: conoces a locas y haces locuras y te apoyan en cada una de ellas e incluso te acompañan a hacerlas. J & N jamás dejarán de reírse con mis ostias, y si en un futuro me la pego en este mundo, sé que se reirán conmigo de mi torpeza y me ayudarán a levantarme mientras se carcajean de mi terrible inclinación hacia el suelo. Jamás creí que iba a escribir algo semejante, debo confesarlo. Quizás se deba a que hoy me siento sentimental, aunque no estoy en esos días del mes, así que probablemente me deje a alguien, pero que no se ofenda. Si acabo esto y lo arreglo, si lo acabo y lo mejoro, si lo acaba, en definitiva, será en parte gracias a vuestra esperanza y a mi gusto. Podría decir que os amo a cada uno, pero no quiero hacerlo, porque no sería ser yo. Si eso os contestaré borde la próxima vez que hablemos, o soltaré algún moco para después reírnos de él. No sé qué haré, pero no quiero deciros sentimentalismos, ni que os lo agradezco. No quiero deciros nada. Lo cierto es que no sé cómo he acabado escribiendo esto. No lo leáis aún, que no he acabado lo principal.

C. Merino