© 2013-2017 Cristina Merino Navarro


viernes, 17 de abril de 2015

Soy sólo unos años de despecho.
Sólo las vigas rotas
De la casa abandonada
Que consultaste un tiempo.
Tengo lo que tengo y tú,
Que eres lo que me gustaría,
Abandonas también el puerto.
La ciudad ha dejado de lado a los días,
El insomnio se despierta en el cuerpo
Del abandono y  te reconozco
En la sinestesia del sueño.
Soy sólo unos años de heridas infectadas
Y soy cada vez más fea tras tu abandono.
Me ahogo en la sangre
Y se despedaza la casa
Y yo sigo dentro
Mientras caigo como las vigas
Desde lo alto.

09/17.04.15
C. Merino

jueves, 16 de abril de 2015

Te quiero.
Y te quiero y te quiero.
Aunque sé que no soy yo
Quien debería pronunciarlo
Yo te quiero.
Aunque sé que me piensas
Diciéndolo en otros labios.
Te quiero.
Y soy yo quien lo dice
Y soy yo quien no quieres
Que diga
Que te quiero.
Pero lo hago y  no me canso
De decirlo al  otro lado del espejo
Donde todo está al revés
Y ahí te quiero,
Aquí te amo.

15.04.15

C. Merino

Amarse

Me duele porque te duelo
Porque una vez un profesor
Me dijo
Que estar siempre enamorado
Era demasiado sufrimiento.
Y tú habías empezado a formar parte
De la lista de imposibles
De lo que enamorarse.
Y eso sobrepasaba el límite
Del dolor de no ser capaz
De amarte.
Al final dolerá enamorarse
Del sufrimiento
Porque evocará tu recuerdo
Y me dolerá no saber
Cómo sabe el dolor
De quererte,
Tan cerca que no haya
Piel que nos separe.
Quererte tan fuerte
Que me rompa en millones
De pedazos en tus ganas,
Esparcidos en mordiscos por tu cuerpo.
Pero será que dolerte ahora
Resulta demasiado.
Y mi dolor rebosa
Las posibilidades de sobrevivir
Como si no hubiera ocurrido nada,
Como si no me doliera mirarte
Y saber, que no me devolverás la mirada
Ni el momento en el que te encontré
Y me enamoré, a primera vista,
De la posibilidad de algo que se escapa.
Que resulta, cariño, demasiado sufrimiento,
Estar siempre enamorado.
Pero contigo, joder, contigo,
No sabré jamás
Si eso era cierto
O el profesor nos engañaba.

16.04.15

C. Merino

domingo, 12 de abril de 2015

Sobreviviré

Sobreviviré al mono,
Al síndrome de abstinencia.
A tu resaca.
Sobreviviré a todo
Y encontraré otra heroína,
Otra droga fuerte
Que me distraiga.
No serán personas,
Pero encontraré que hay otras cosas
Que me matan
Y no responden a tus nombres.
Descubriré otros malos vicios,
Mantendré los malos hábitos,
Y sobreviviré a ti.
Seré fuerte y pasaré el proceso
De muerte
Que instauran tus deseos
Quizás hecha pedazos,
Cosida a retales.
Quizá me encuentres en otro momento
Cuando ya haya pasado
Tu abstinencia.
Sobreviviré a ti y a la droga,
Pero no olvidaré que en esta vida
Quiero cosas
Que jamás tendré.
Que te desmarcaste de mis vicios
Que decidiste y yo
Sólo pude perecer
En el miedo de no saber
Qué ocurriría con mi fragilidad
Cuando oliera a tus labios,
De lejos.

10.04.15

C. Merino

jueves, 9 de abril de 2015

Veintiún años

Me duelen los ojos
De contener las lágrimas
De no poder soltarte de mi vida.
Soy veintiún años de intransigencia
De infancia sin prodigios
Ni saber escribir.
Sólo sé que debo pensar
Que no supiste arriesgarte
Por lo que yo suponía
Que era suficiente.
La lejanía que interpusiste
Era demasiado grande
Como para no quemarme.
Sólo resulté ser un mal revelado
Sin cámara oscura
Donde dejar fuera el miedo a la oscuridad.
Soy el apagón y los restos
Que quedan en el mar
Sin salvarse
De los pocos besos que me diste.
O soy la casa vacía
Que nunca quisiste habitar
Ni ayudarme a tapiar los abismos abiertos
En sus paredes de colores vahídos.
Soy veintiún años sin ti
Para encontrarte y descubrir
Que no quieres ser mío
Ni querrás prestarme jamás
El corazón para la humanización
De este cuerpo.
Soy veintiún años de rechazo y de rabia,
De frustración y de insuficiencia.
La historia interminable de la mujer
Que no es mujer de vida,
Que soy mujer, más bien,
Mujer de muerte.
Soy la huella demasiado joven
Soy veintiún años de supervivencia
De cuando aún no existía.
Soy la imagen de mi nacimiento en tus ojos.
No cuando te encontré.
Cuando me viste.
Enamorarte con los ojos era algo
Que no podía suceder cuando eran
Veintiún años los que me encontraban
A tiempo para decidir que contigo sí.
Hubo un click y tú pensaste
Y ahí me dieron muerte los años de oportunidad
A cualquier locura.
Se abrió paso la angustia,
Se abrió el arrepentimiento en el pecho
No como un desgarro.
Fue una bala mal disparada a mis
Veintiún años,
Cerca del corazón y aquí sigue la metralla,
Desangrándome.
Pensando que todo se podría haber hecho
Sin tanta sangre, con más música.
Mi situación es jodida
Y estoy faltando a mi promesa
De no arrepentirme nunca de nada.
Sigue existiendo la posibilidad
De no sobrevivir a esto.
Y si yo ya me desangro,
Hazme un favor, y acuchíllala,
Que no me vas a doler,
No me va a doler la excusa de mis
Veintiún años,
Ni yo voy a dejar que me duelas,
Libremente, por sentir algo,
Por sentir por ti,
Para nada.
Soy veintiún años de angustia,
Dolor e insuficiencia cardíaca.
Así que mata la posibilidad de morirme
Que se desangra toda mi vida
Por mis venas
En ríos en los que no puedo bañarme
Y tú no existes, y tu mente no existe,
Y yo no existo.
Y la crueldad existe en encontrarte y que,
Después de todo, sea
Para arrebatárteme.
Acuchilla toda opción de irte.

C. Merino
09.04.15


martes, 7 de abril de 2015

Esperanza

Siempre se mantiene la esperanza
De algo mejor (que yo).
De ser mejor en estos días tan oscuros
En los que no hay luz que me alumbre
Oscura y pequeña
Con las paredes desgastadas.
Las decoraciones siguen desconchadas
Y había pintadas nuestras sonrisas
Que desafían la gravedad y se suicidan
En el pavimento de terciopelo sucio
Que me aguanta.
Echo de menos las manos trazadas
En las paredes de nuestros brazos
Y las miradas nuevas y la sorpresa
De encontrarme con tus ojos
Que consiguen ver.
La decoración era bonita,
Se respiraba bien en tu aliento.
Y echo de menos sonreír sin pensarlo
Porque tienes el don de robar
Todas mis sonrisas.
Pero siempre habrá la esperanza
De que no todo se perdió
O que no todo se fue a la mierda.
Sonreír a las ruinas y reconstruirnos
En otras ciudades, en otras manos,
Aunque sin besos con buen sabor
Ni brisa tenue del calor
De nuestros cuerpos.
Se mantendrá siempre la esperanza
De que pueda seguir haciéndote sentir bien
De que yo pueda sentirme bien
En las circunstancias que me electrifican.
Existirá siempre la esperanza del lugar
Donde no exista la tortura de esta relación
Que a veces carece de sentido.
Pero será que es ilógico sentir,
Que es irracional que te importe.
Será por eso que me cuesta creer,
Porque no tiene sentido
Ni si quiera la atracción reflejada
En mi propio reflejo del espejo.
Será eso que no entiendo,
Que me encuentre inútil, idiota y lerda.
Enferma y obsesiva y con más problemas.
Calificaciones intempestivas.
Me duele la garganta
De un nudo irrompible
Ni si quiera en lágrimas.
Pero mantendré la esperanza,
Que yo no tengo suficiente
Y la heroína se acaba y el dinero
Se acaba y el camello se muere.
Y yo me muero en el olvido
Si no te acuerdas de mí
Ni de la esperanza de que yo
De alguna manera puedo
Seguir existiendo.
Porque si esto duele es que existía,
Si esto duele es que ocurría de verdad
Y no fue en vano vivir la locura
De encontrarme contigo.
Te quiero aquí de forma física
Mientras recitos estos versos
Y puedo ver como tu cara deja
Todas las expresiones y vacilo
En mis pasos para dar un abrazo,
Un beso y paso atrás ves mi espalda
Y decides si esto vale, si la esperanza vale,
Si yo valgo.
Que vale. Que el dolor de garganta
Se podrá curar con algún analgésico
Y esta vez vacilas tú y me abrazas
Y se instaura la paz en mi guerra contigo,
Se acaban las batallas y el quererte mal,
Conmigo.

07.04.15
C. Merino

lunes, 6 de abril de 2015

Frío

Me estremezco al compás
De una música extraña.
Pero creo que el frío
Sólo viene de dentro.
De aquí donde pongo
Vacilante el dedo
Mientras me tiemblan
Los labios
Y mis ojos
Se dejan caer sin vida
Dentro del abismo
Y muy dentro del miedo.
Quizás así sea la muerte.
Este estremecerse,
Al ritmo de la música
Que no reconozco,
Al ritmo del titiritar del frío.

06.04.15
C. Merino